Desgraciadamente, cada vez más docentes sienten en su trabajo ese malestar personal, esa sensación de que su esfuerzo no es reconocido como debería serlo, y que en muchas ocasiones se le exige hacer cosas que no son ni mucho menos de su competencia.

Si al tiempo que dedica el docente a estar en clase, le sumamos el que invierte en corregir exámenes, trabajos, actividades y preparar las clases de toda la semana, podríamos decir perfectamente, que es un trabajo que genera un estrés elevado.

La mayoría de programas, de actividades, de reuniones son en referencia a los alumnos, y eso está bien. ¿Pero quién cuida a los docentes? ¿Quién se encarga de su bienestar en el trabajo?

Evidentemente, los docentes necesitan tiempo para ellos mismos, y en muchas ocasiones, ese tiempo de ocio o de estar con sus familias y amigos, lo dedican a corregir exámenes, trabajos, actividades o a preparar las clases, y eso les genera más sensación de malestar.

"Llevar trabajo a casa" es muy común para un docente, no así en otros ámbitos laborales.
Practicar algún deporte, algún taller de arte, hacer actividades que salgan de la rutina para reducir la ansiedad, es lo que generalmente nos aconsejan, ok, pero, ¿eso soluciona todo?